“Kintukuy” o “Pagapu” para Allpa Mama


El culto a la diosa madre-tierra fue una de las más importantes creencias mitológicas de las culturas preincaicas costeras, con demostrado predominio en todas las civilizaciones de los valles interandinos  sudamericanos. Su antigüedad  probablemente se remonte a periodos muy anteriores a la construcción de la cuidad sagrada de Caral (ver enlace), 4.400 años antes de los Incas (Aprox. 3.000 años a.C.)

 En el contexto sexuado de esta mitología, Allpa Mama o Pacha Mama era la diosa de la tierra, esposa de Pachacamac dios del cielo. En relatos antiguos se describe como el dios del cielo envía la lluvia para fecundar a la diosa de la tierra, convirtiéndola en  el sustento de la vida para que surja y se manifieste en todas sus formas. Este pensamiento dual entendía que lo alto y masculino necesitaba su contraparte baja y femenina. Pero como en todos los mitos arcaicos que relatan el matrimonio entre el dios de la atmósfera y la diosa de la tierra, el poder masculino  aparece fugazmente sólo para fecundarla; ella queda sola y el mito muestra la supremacía de la diosa.

 Durante el dominio del Imperio Incaico, las divinidades de las tierras bajas de la costa fueron relegadas al  “hurin pacha”  (lugar de abajo), mientras que sus propios dioses estaban en el “hanan pacha” (lugar de arriba).  Esta nueva percepción provoco que el culto ancestral a  Pacha Mama fuera oscurecido y desplazado, sobreviviendo en la veneración popular a las “Huacas”, adoratorios piramidales de adobe o piedra, en los que estaba representada  la tierra.

 Cuando los Europeos conquistan a los Incas e imponen sus creencias, el dios “Inti” (el sol) es reemplazado por el dios cristiano, que también es masculino y tiene su dominio en los cielos; pero  muchas de las antiguas divinidades locales, entre ellas  Allpa Mama,  recuperaron su preeminencia.

 Durante la época colonial, muchos rituales cristiano-europeos de celebración a la virgen María, a pesar de que su “virginidad” no era concordante con la fertilidad sexuada, eran realizados por los indígenas con la convicción sincrética de ofrecer un  homenaje  a  Allpa Mama.

 En  la actualidad y de acuerdo a la tradición, la ceremonia a la madre-tierra se realiza durante el mes de Agosto, que es la época en la que se siembra el maíz, cuando Pacha Mama entra en su periodo de fertilidad.

 Respecto a la ceremonia hay dos conceptos, que enfocan perspectivas distintas: el “kintukuy” y el “pagapu”.

 “Kintukuy” significa “hagamos kintu”, que son racimos de hojas de coca, para armar ofrendas que se entregarán al fuego en un lugar sagrado; implorando por salud, buenas cosechas, fertilidad en el ganado, dinero para cubrir los gastos familiares, entendimiento entre los esposos y sabiduría para educar a los hijos. “Pagapu” es el deseo de comprar protección contra probables castigos o desgracias: “Si no hago esto, entonces se morirá mi ganado, se enfermarán mis hijos, me robarán la casa, el granizo destrozara mis cultivos”.

 No estoy culturalmente preparado para interpretar el verdadero sentido de esta ceremonia-creencia, pero si puedo expresar mi profunda admiración y respeto por su imponente fuerza mítica.

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