Sexo mítico, erotismo y fertilidad en la cosmovisión Mochica


Entre el 9 de marzo y el 23 de mayo de este año, una importante colección de 134 piezas de cerámica sexual Mochica del museo Larco de Lima, fue exhibida  bajo el contexto de la exposición: «Sexo, muerte y sacrificio en la religión Mochica» en el museo de Quai Brandly en Paris. La importancia y trascendencia de la exhibición es indiscutible y las interpretaciones asignadas a la muestra,  basadas  en un libro  publicado por el arqueólogo canadiense Steve Bourget, quién fue además comisario de la exposición, son  muy interesantes aunque expresan un evidente sesgo ideológico.

 Pese a la poderosa sexualidad de las piezas, se aclaró que las obras no tienen ninguna carga erótica y que las figuras no reflejan placer. “Su función es netamente religiosa”, “No son escenas de erotismo como las del Kamasutra o de los templos de Khajuraho, en India, que son una total celebración al placer sexual”, dijo Anne-Christine Taylor, experta del Museo de Quai Branly, “Estas escenas están asociadas a ritos funerarios, al mundo de los muertos, todas las piezas expuestas aquí fueron halladas en tumbas”, insiste la experta francesa,  en realidad se trata de una imaginería religiosa con una función ritual que utiliza la sexualidad para simbolizar operaciones cosmológicas abstractas.

“Es la sexualidad de la fertilidad, la sexualidad asociada al poder, a la reproducción de las élites y a las relaciones entre la vida y la muerte”, explica Steve Bourget, quien encuentra similitudes entre esta asociación de sexo y muerte entre los mochicas y la Biblia. Bourget enfoca la cerámica sexual Mochica en dos grandes formas de sexualidad: una representada por actos sexuales no dirigidos a la procreación (sodomía, masturbación, felación) entre un humano vivo (generalmente una mujer) y un muerto o un ser esquelético, que  según él, remite a una sexualidad invertida que no puede dar lugar a una procreación, propia de los habitantes del inframundo. La otra, una cópula dirigida a la procreación  entre una divinidad mayor y una mujer humana o entre animales que simbolizan elementos importantes de la fertilidad  (batracios y roedores).

Según el comisario de la muestra, estas representaciones por tanto, no tienen nada de erótico y su naturalismo es sólo superficial, ya que representan esencialmente entes o procesos sobrenaturales que mezclan cosas normalmente separadas: muertos vivientes, animales con atributos humanos, dioses a la vez destructores y regeneradores. Los actos sexuales están vinculados con una inversión del orden natural que se produce durante los sacrificios o ritos asociados con la transición al otro mundo. Aunque no se conoce con precisión el lugar de la mujer en esta civilización, es factible que ocupara un papel simbólico similar al que se le otorga en la Biblia, donde encarna la reproducción y al mismo tiempo la muerte y el pecado, comenta Bourget.

En la cerámica Mochica hay ciertamente mucha mitografía y seguramente la interpretación del arqueólogo canadiense  sea acertada en su significado; pero no es posible  dejar de lado, ni evitar interpretar, las representaciones de la vida cotidiana en las que el erotismo sublima la sexualidad.

Las prácticas sexuales calificadas como “no dirigidas a la procreación”, están dirigidas a la búsqueda de placer y no necesariamente son excluyentes del sexo reproductivo. La cerámica sexual Mochica es muy explícita y en la mayoría de casos  no hay forma de dudar que se trata de  comportamiento sexual  voluntario y consentido que refleja un  alto contenido erótico; con mayor razón cuando  la iconografía le asigna grandes dimensiones a los genitales, cuya desproporción sugiere una importancia magnificada de su función específica.

Sexo mítico o copula con seres sobrenaturales es perfectamente correspondiente dentro de la cosmovisión dual del universo Mochica.  En efecto, los pueblos  precolombinos  consideraban el erotismo y  la sexualidad  como  experiencias vinculadas a la espiritualidad.

La ruptura del vínculo entre erotismo, sexualidad y espiritualidad en las culturas americanas corresponde a la  sexofobia del cristianismo europeo, que en principio corrompió los contextos de sexualidad y erotismo, interpretándolos  dentro de  absurdos criterios  estereotipados, prejuiciosos y represivos; incomprensibles para la cosmovisión indígena y pecaminosos hasta delictivos para la nueva espiritualidad que se imponía  sujeta a los dictámenes del tribunal de la inquisición.  Durante esta “evangelización”, en ningún momento se respeto la visión espiritual autóctona y  menos aún por supuesto,  las costumbres y prácticas sexuales, que con mucha facilidad y ligereza  fueron consideradas “demoníacas y antinaturales”

Satanizando el  erotismo  se pretendía eliminar el  deseo y la pasión propios de la sexualidad. Se  generaban pudores, inhibiciones y temores que derivaban en una negación de la propia y libre sexualidad.

La sexualidad Mochica precolombina nunca  estuvo fundada en esa incoherente ruptura conceptual. Más bien se la celebraba como una fuerza innata, poderosa y sagrada que favorecía el desarrollo de la comunidad mediante la fertilidad en contacto con la espiritualidad.

FUENTE

Una respuesta to “Sexo mítico, erotismo y fertilidad en la cosmovisión Mochica”

  1. yecenia Says:

    es muy buena pues tiene mucha informacion y bien organizada pùes ayuda a encontrar mas facil lops contenidos


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