Turan y Thalna, diosa-madre y diosa de los nacimientos y partos, en la mitología reproductiva etrusca.


Los etruscos conformaron una cultura que súbitamente se instalo en el norte de Italia entre los años 1000 y 800 a.C. En parte fueron considerados como antigua población indígena y en parte como emigrantes del Asia menor (del Reino de Lidia, actuales provincias turcas de Izmir y Manisa) que habían llegado por vía marítima siguiendo rutas desconocidas. Partiendo desde las costas nor-occidentales de Italia penetraron en la zona situada entre el Tíber y el Arno y hasta el año 600 a.C. sometieron a gran parte de la población de los umbríos que dominaban la península desde el año 1100 a.C. Durante el siglo siguiente alcanzaron el punto máximo de su poder, hacia el año 540 a.C. ocuparon Felsina (actualmente Bolonia) y la Campania, las cuales junto con las ciudades de Capua y Pompeya, se convirtieron en etruscas hacia finales del mismo siglo.

El sistema de creencias etruscas era un politeísmo inmanente, es decir, todos los fenómenos visibles eran considerados como una manifestación de un poder divino y ese poder podía cederse a deidades que actuaban constantemente en el mundo del hombre y podian ser disuadidos o persuadidos a favor de los asuntos humanos. Tres niveles divinos son evidentes en la iconografía etrusca. Uno corresponde a las divinidades indígenas: Catha o Usil el sol, Tivr la luna, Selvans un dios civil, Turan la diosa del amor, Larán el dios de la guerra, Leinth la diosa de la muerte y también Maris Thalna, Turms y Fufluns (Dionisio). Sobre este panteón de deidades menores, había deidades mayores: Tinia el cielo, su esposa Uni (Juno), y Cel, la diosa de la tierra. Además estaba el nivel de los dioses griegos asimilados en el sistema etrusco: Aritimi (Artemis), Menrva (Minerval; nombre en latín de Atenea), y Pacha (Baco, nombre latino de Dionisio).

Turan, palabra que significa «la Señora», era la diosa del amor y la vitalidad, patrona de la ciudad etrusca de Vulci (Velch en etrusco) lo que hoy es Montalto di Castro, en la provincia de Viterbo, al norte de Roma. Turan estaba siempre rodeada por seres divinos de carácter inferior, se las representaba como bellas muchachas, total o parcialmente desnudas y con alas. Recibían el nombre de las Lasas, formaban la corte de Turan, servían como guardianes de las tumbas y sus atuendos eran los espejos y las guirnaldas. El termino Lasa generalmente se refiere a una deidad en particular: Lasa Sitmica, Lasa Achununa, Lasa Racuneta, Lasa Thimrae, Lasa Vecuvia. Próximos a ellas se encontraban genios masculinos, como los Aminth, que tenían la forma de Eros.

Las palomas, los cisnes negros y los gansos eran sus animales sagrados. Se asociaba con la griega Afrodita y la romana Venus, pero a diferencia de ellas Turan se representaba con unas vestiduras castas, seriamente vestida y muy maternal; para los etruscos era el símbolo de la diosa madre. El nombre Turan es muy antiguo pero aún así no aparece en el hígado de Piacenza (célebre bronce etrusco que muestra el mapa de los astros como el plano de una ciudad), ni en la lista de Martianus de las deidades etruscas. Turan, fue venerada en todo el ámbito del Mediterráneo.

Thalna era la diosa etrusca del parto, su nombre estaba relacionado con la raíz griega Thal- (“flor” o “flores”) y probablemente se refiere al florecimiento en primavera, a lo nuevo y a los inicios; nombre sin duda aplicable a una diosa de las parteras y del mismo proceso de nacimiento. También puede ser una diosa de la luz, que ayudaba a los bebés a nacer y a ver la luz del día.

La imagen de Thalna se muestra en la contracara de muchos espejos etruscos, los cuales fueron grabados con escenas mitológicas, Ella a menudo era representada con sus compañeras y diosas parteras Thanr y Ethausva simplemente en la asistencia de los nacimientos milagrosos. Thalna puede haber sido la esposa o consorte de Tinia, y también un aspecto primaveral de la Diosa Cupra, descrita por Estrabón como la Tirreno (Etrusca) o Hera (Juno o Reina de los dioses) en Umbria. Thalna, como Thanr y Ethausva, a veces se muestran con grandes alas, pueden estar ricamente vestidas o desnudas salvo por las joyas, pero siempre son jóvenes y bellas.

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