Xochiquétzal, flor preciosa experta en el prodigio de placeres.


En los mitos Mesoamericanos de la creación, se menciona que Tlazoltéotl fue mujer de Piltzintecutli, hijo de la primera pareja de hombres, Cipactónal y Oxomoco. Con Piltzintecutli tuvo un hijo, Centéotl, dios del maíz; otros mitos refieren que también engendraron a Nanahuatzin, quien se sacrificaría en el fuego divino para convertirse en el Quinto Sol; a Xochipilli, dios de las flores y del amor y a Xochiquétzal, “flor preciosa” que nació de los cabellos de la diosa madre.

Xochiquétzal se llamaba la diosa del maíz tierno que presidía la aparición de las flores y las fiestas musicales. “Flor-Pluma de quetzal” o “Flor Preciosa” era también la diosa de la sexualidad femenina, las prostitutas, las flores, el placer, la artesanía, el tejido, la danza, el canto y las madres jóvenes.

Era esposa de Centeótl, aunque tuvo varios consortes y amantes; habitaba en Tamoanchan, “cerro de la serpiente”, uno de los paraísos situado en el primer cielo, el Tlalocan, el cual se localizaba en la cumbre del Cerro de la Malinche. Esta morada era una región llena de deleites y placeres, donde había fuentes, ríos, floresta y muchos lugares colmados de encantos y delicias. En este sitio había un árbol florido y el que alcanzaba a coger una de sus flores o era tocado por alguna de ellas, sería dichoso y fiel enamorado. Xochiquétzal era atendida por otras diosas y estaba acompañada y guardada por mucha gente, de tal manera que ningún hombre la podía ver.

En la mitología mexica, Tlazoltéotl, era la diosa de la sexualidad y Xochiquétzal era la diosa del amor; sin embargo en la literatura hispana, ambas son consideradas como diosas de la sexualidad, desde puntos de vista distintos y ninguna como diosa del amor. Este concepto probablemente se deba a la perspectiva cristiana de los cronistas españoles, quienes nunca profundizaron sobre este sentimiento en las culturas americanas.

Mediante algunos datos que ha proporcionado el fraile franciscano, Bernardino de Sahagún (1499-1590), autor de importantes obras en náhuatl y español sobre antropología mexicana prehispánica, se puede llegar a un acercamiento sobre la sexualidad de los mexicas. Según Sahagún, en el signo océlotl (ocelote) se celebraba una fiesta movible, en la que participaban “todos los pintores y labraderas”; unos ayunaban cuarenta días y otros veinte, a fin de alcanzar la “buenaventura para pintar bien y para tejer bien labores”, ofrecían a este propósito codornices e incienso y hacían otras ceremonias a la diosa Xochiquétzal.

Interpretada como “Flor-pluma de quetzal” o “Flor preciosa”, Xochiquétzal era venerada por los tlahuilcas, alcolhuas, xochimilcas, tlascaltecas y mixtecos, entre otros pueblos. Como Afrodita en Grecia, Xochiquétzal destacaba por su voluptuosidad, se le consideraba muy sensual y experta en el prodigio de placeres. Su esfera de acción estaba en el juego, el canto, la danza, la alegría y las flores. Se le rendía culto también como patrona de los pintores y diosa de las mujeres pintoras, así como protectora del arte de bordar, tejer, esculpir y el oficio de la orfebrería. Este conjunto de cualidades se consideraron asociadas a todas las artes que convergen en un fasto ceremonial, tanto oficiantes “expertas en el prodigio de placeres”, a manera de las sacerdotisas de los templos asirios y sumerios, como creadoras del ajuar consagrado y los utensilios rituales.

Su simbolismo erótico se despliega en las flores como mítica creación a partir de sus genitales. En el contexto nahuatl, la palabra flor, micté, se relaciona con el erotismo, mientras el murciélago, atributo de la noche, se asocia con el reino de los muertos, el Mictlan, de donde brotan las flores perfumadas.

Según la interpretación del Códice Magliabechiano;
“Quetzalcóatl, estaba lavándose, tocando con su mano el miembro viril, echó de sí la simiente y la arrojo encima de una piedra y allí nació el murciélago, al cual enviaron los dioses [a] que mordiese a una diosa que ellos llaman Xochiquétzal – que quiere decir rosa – que le cortase de un bocado lo que tiene dentro del miembro femenino; y estando ella durmiendo, lo corto y lo trajo delante de los dioses y lo lavaron, y del agua que de ello derramaron salieron rosas que no huelen bien, y después el mismo murciélago llevo aquella rosa al Mictlantecuhtli y allí lo lavo otra vez, y del agua que de ello salió, salieron rosas olorosas que ellos llaman súchiles, por derivación de esta diosa que ellos llaman Xochiquétzal”

Fuente

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Una respuesta to “Xochiquétzal, flor preciosa experta en el prodigio de placeres.”

  1. alejandra Says:

    Es muy interesante xonocer estad historias mi hja se llama asi y yo desconocia su historia aun asi su nombre es muy bello


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